El Gallo: Un Tesoro del Mar en Tu Cocina

Descubre el Sabor que Cuida de Ti
Sabias que …
El gallo (Lepidorhombus whiffiagonis) es uno de esos pescados que, sin hacer ruido, se gana un lugar privilegiado en la cocina por su carne blanca, fina y sabrosa, su versatilidad culinaria y sus excelentes propiedades nutricionales. Aunque a menudo queda eclipsado por especies más conocidas como el lenguado o la merluza, el gallo es una auténtica joya marina que merece ser redescubierta.
Características
- Forma: El gallo es un pez plano, con cuerpo ovalado y ambos ojos situados en el lado izquierdo, lo que le permite descansar sobre el fondo marino sin perder de vista su entorno.
- Coloración: Su dorso presenta tonos marrones claro con pequeñas manchas oscuras que le ayudan a camuflarse, mientras que el vientre es más claro, casi blanco.
- Tamaño: Generalmente mide entre 20 y 40 cm, aunque algunos ejemplares pueden alcanzar hasta 70 cm.
- Hábitat: Habita en fondos arenosos del Atlántico Norte, el Cantábrico y el Mediterráneo, a profundidades que oscilan entre los 100 y 400 metros. Es un pez bentónico, es decir, vive en contacto con el fondo marino.
Propiedades Nutricionales
El gallo es un pescado magro, lo que significa que contiene muy poca grasa, y es una fuente excelente de proteínas de alto valor biológico.
Su perfil nutricional lo convierte en un aliado ideal para quienes buscan una alimentación equilibrada, ligera y saludable. Por cada 100 gramos de producto, el gallo aporta:
- Calorías: 90 kcal, lo que lo hace perfecto para dietas hipocalóricas sin renunciar al sabor.
- Proteínas: 18 gramos, fundamentales para el mantenimiento y desarrollo de la masa muscular.
- Grasas totales: 1.5 gramos, lo que lo sitúa entre los pescados más ligeros y fáciles de digerir.
- Fósforo: 200 miligramos, esencial para la salud ósea y el buen funcionamiento del sistema nervioso.
- Potasio: 300 miligramos, que contribuyen al equilibrio electrolítico y a la función muscular.
- Vitamina B12: 2 microgramos, clave para la producción de glóbulos rojos y el sistema nervioso.
- Yodo: 30 microgramos, indispensable para el correcto funcionamiento de la glándula tiroides.
Gracias a esta combinación de nutrientes, el gallo no solo es delicioso, sino también una opción inteligente para cuidar el cuerpo desde dentro.
Beneficios para la Salud
Consumir gallo de forma regular no solo es un placer para el paladar, sino también una elección inteligente para cuidar el cuerpo. Este pescado blanco, ligero y nutritivo, ofrece una serie de beneficios que lo convierten en un aliado perfecto para una alimentación saludable:
- Fortalece los músculos, gracias a su alto contenido en proteínas de calidad, esenciales para el desarrollo y mantenimiento de la masa muscular.
- Cuida el corazón, al ser bajo en grasas saturadas y colesterol, favoreciendo la salud cardiovascular y ayudando a prevenir enfermedades coronarias.
- Apoya la función tiroidea, gracias a su aporte de yodo, un mineral indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroides y el equilibrio hormonal.
- Favorece la salud ósea y dental, por su riqueza en fósforo, que contribuye a mantener huesos fuertes y dientes sanos, especialmente en etapas de crecimiento o envejecimiento.
- Es ideal para dietas ligeras, ya que su bajo contenido calórico y su fácil digestión lo hacen perfecto para personas con sensibilidad gástrica o que buscan perder peso sin renunciar al sabor.
- Apto para todas las edades, desde niños pequeños hasta personas mayores, gracias a su textura suave, escasa presencia de espinas y perfil nutricional equilibrado.
- Contribuye al bienestar general, al ser un alimento versátil, sabroso y nutritivo que se adapta a distintos estilos de vida y necesidades alimentarias.
Usos Culinarios del Gallo
El gallo es un pescado blanco de carne suave, jugosa y con muy pocas espinas, lo que lo convierte en un ingrediente muy agradecido en la cocina. Su sabor delicado y textura fina permiten que se integre fácilmente en recetas sencillas o elaboradas, sin necesidad de salsas pesadas ni condimentos agresivos. Esta versatilidad lo hace ideal tanto para la cocina tradicional como para propuestas más modernas y creativas.
Preparaciones básicas
Entre las formas más populares de cocinar el gallo destacan:
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- A la plancha, con un toque de limón, ajo y perejil. Es una opción ligera y saludable que realza su sabor natural.
- Al horno, acompañado de patatas, cebolla y un chorrito de vino blanco. También puede prepararse con verduras asadas para un plato reconfortante y aromático.
- En papillote, cocinado al vapor dentro de papel vegetal junto a calabacín, zanahoria, puerro y hierbas aromáticas. Esta técnica conserva todos los jugos y nutrientes del pescado.
- Rebozado o empanado, ideal para los más pequeños o para quienes prefieren una textura crujiente. Se puede servir con ensalada, arroz o puré de patatas.

En platos tradicionales
El gallo también brilla en recetas clásicas, aportando sabor sin sobrecargar el plato:
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- Sopas y caldos marineros, donde su sabor delicado pero profundo enriquece el fondo sin eclipsar otros ingredientes.
- Guisos y cazuelas, en combinación con mariscos, legumbres o arroz, ofreciendo un toque suave y nutritivo.
- Rellenos y pasteles salados, como empanadas, croquetas, quiches o pasteles de pescado, gracias a su carne desmenuzada y fácil de trabajar.
En cocina moderna
En la gastronomía contemporánea, el gallo también tiene su espacio:
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- Tartar o ceviche, si se garantiza su frescura y calidad. Su textura firme lo hace apto para marinados con cítricos y especias.
- Platos gourmet, donde se presenta en versiones sofisticadas, acompañado de emulsiones, espumas o salsas ligeras que respetan y realzan su sabor.
Conservación y aprovechamiento
Además de sus usos culinarios, el gallo ofrece ventajas prácticas:
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- Congelado, conserva bien su calidad, lo que permite tenerlo disponible en cualquier momento.
- Aprovechamiento integral, ya que sus espinas y cabeza pueden utilizarse para preparar caldos caseros, mientras que los filetes se aprovechan al máximo en múltiples recetas.
Curiosidades
- En distintas regiones de España recibe nombres curiosos: bruixa en Cataluña y Baleares, ojito en Cantabria, rapante de manchas en Galicia, o itxas oillarra en el País Vasco.
- Es pariente cercano del lenguado, aunque más accesible en precio y con un perfil nutricional similar.
- Su forma plana y su capacidad de mimetizarse con el fondo marino lo convierten en un auténtico maestro del camuflaje.
- Es muy valorado en la pesca artesanal y suele capturarse con redes de arrastre de fondo.

En resumen…
El gallo es un pescado que destaca por su sabor delicado, su valor nutricional y su versatilidad en la cocina. Su carne blanca y suave lo convierte en una opción ideal para quienes buscan una alimentación saludable y ligera, sin renunciar al placer de comer bien.
Gracias a su capacidad de adaptación, el gallo se integra con naturalidad en todo tipo de recetas: desde platos sencillos y reconfortantes en la cocina casera, hasta elaboraciones sofisticadas en la alta gastronomía. Su textura fina y su facilidad de preparación lo hacen imprescindible en cualquier cocina que valore la calidad, el equilibrio y el respeto por el producto.
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